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Dos cuentos, el padre y el hijo

Xavier Oquendo Troncoso

 

Entrado en los años noventa conocí a Ernesto Proaño Vinueza. Había ganado un concurso de poesía que yo organizaba para la Fundación Nueva Generación. A partir de esos días, comenzamos una amistad y unos proyectos en torno a la literatura. Nos hicimos buenos amigos. Realizamos algunas «acciones poéticas» interesantes, junto con otros artistas de la época.

 

Con el tiempo, él dejó la poesía y se dedicó al arte, al diseño, a los libros, y no lo vi por varios años. Siempre he admirado y respetado mucho a su padre, el estupendo narrador Francisco Proaño Arandi: diplomático, y ahora presidente de la Academia de la Lengua; gran crítico, hombre de una cultura y una carrera literaria intachable.

Ahora, los dos se juntan y publican un libro. Dos cuentos titula el pequeño ejemplar, con textos del padre y un diseño bellísimo del hijo. Su fusión ha devenido en este proyecto editorial admirable, que se abre con una página prologar magistral, escrita con belleza por el también escritor y diplomático Galo Galarza.

 

Los dos cuentos que se incluyen en este universo visual fueron publicados hace 22 años en el libro Historias del país fingido (Premio Joaquín Gallegos Lara, 2003). «Borges y Kafka» y «Ahab en la ciudad» son los títulos. En el primero, los dos enormes escritores deben «encontrarse» en medio de bifurcaciones y entramados que proponen las ciudades y los mapas: una suerte de laberinto, una exploración por los universos personales. El diseño que acompaña la atmósfera de este cuento es vertiginoso, como las obras de los autores-personajes mencionados: mapas, sombras y figuras daguerrotípicas se exponen en blancos y grises, con verdadera astucia.

 

En el segundo cuento aparece una ballena análoga a la que Melville —el gran escritor de Moby Dick— referenció para siempre en el memorial de la literatura, y una ciudad que este cetáceo ocupa, mientras el capitán Ahab observa su viaje citadino e imposible por una urbe imaginaria.

 

El libro, además de genialmente ilustrado, está diseñado y cuidado por el ojo preciso de Ernesto, a quien le debemos una gran cantidad de bellos libros-objeto. Es un libro digno de estar en toda casa donde exista un gramo de sensibilidad y creatividad. En estos días de incertidumbre y extrañamiento, la compañía de un libro se vuelve un asunto urgente. (Diario La Hora, 29 de junio 2025)

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